Categorized | Africa, Oriente Próximo

Elecciones en Egipto: el pueblo decide por primera vez en tres decadas

Elecciones en Egipto: el pueblo decide por primera vez en tres decadas

Tiempo de lectura: 7 min aprox.

La Historia se mueve a velocidades distintas. Algunas veces, la sensación de estancamiento de un país parece no terminar nunca. Sin embargo, un 25 de enero cualquiera, llega el cambio a la vida pública y comienza una carrera que no tiene marcha atrás. Y todo se mueve deprisa y hacia adelante.

Las elecciones llegaron ayer a Egipto. O más bien, Egipto llegó a las elecciones. Tras 30 años de régimen presidencialista en los que el pueblo no ha tenido ningún protagonismo, ayer 28 de noviembre se convirtió en una fecha clave. El pueblo egipcio recuperó el poder exigido desde el principio de la revolución. La jornada en que se celebraron los primeros comicios en mucho tiempo transcurrió con tranquilidad aunque se apreciaron algunos incidentes aislados, según los medios de comunicación.

La participación en las elecciones fue considerada todo un éxito y entre las pequeñas irregularidades registradas destacaron la falta de papeletas, reparto de propaganda electoral o retrasos de los jueces de mesa. Según Nadim Baba de Al Jazeera, la percepción generalizada en el primer día de votación fue que “las cosas en realidad han ido mejor de lo previsto”.

Durante su segunda jornada electoral, “Egipto vota en paz”, según recoge la prensa esta mañana.  Tras la afluencia masiva de votantes ayer, los colegios electorales se han despertado con colas menos largas a las puertas aunque sigue siendo una cita a la que nadie quiere faltar.

Las elecciones

La cadena qatarí de noticias Al Jazeera, en su afán por cubrir con excelencia toda la información sobre los acontecimientos y principios de la Primavera Árabe, ha desempeñado un papel clave en la contextualización y difusión de la revolución por el mundo árabe y occidental (en su versión en inglés). La cadena ha desarrollado una infografía en su web que explica el complejo curso de elecciones dividido en tres fases por el que tendrá que pasar el pueblo egipcio durante los próximos cuatro meses para elegir a su cámara alta, cámara baja y presidente -elección que se separa de la legislativa. El lento proceso representa una prueba de fuego que deberá superar con fuerza, unidad y paciencia para no quedarse en el camino sin completar lo que todavía es una revolución inacabada.

El País recoge en un artículo los principales partidos que se presentan a los comicios y reúne en una entrevista las ideas de Essam el Erian, vicepresidente de Libertad y Justicia, brazo político de los Hermanos Musulmanes que es la formación favorita para ganar las elecciones con una clara mayoría. El partido islamista moderado, reprimido desde el comienzo de los regímenes militares en el año 52 tras la caída del rey Faruk, ha apoyado las fechas establecidas unilateralmente por las fuerzas armadas para las elecciones y se ha alejado de las protestas de la plaza Tahrir, hecho visto por algunos como una traición a la revolución (ver reportaje de la página 4 del diario La Vanguardia) y por otros como una simple táctica electoral –se dice, cuentan con apoyos suficientes para obtener una gran representación. El Erian pide a los jóvenes egipcios que abran el camino a la estabilidad. Su partido quiere, según dice el vicepresidente de la organización política “un Egipto fuerte, independiente, democrático. Un país con derecho, justicia y ley y para ello nos basamos en la cultura, y creencia mayoritaria de todos los egipcios: el islam”.

 

El papel de las fuerzas armadas en el proceso electoral

Pese a algunas creencias de que un cambio en el mundo árabe vendría guiado por una intervención exterior -como ha sido habitual en la política egipcia los últimos 30 años, relegada a las órdenes de los gigantes occidentales- el pueblo egipcio ha desafiado a la elite, a los dedócratas  que deciden con el índice lo que está bien para el pueblo y con el pulgar lo que está mejor para ellos mismos. El ejército, al servicio de las órdenes internacionales y del régimen de Mubarak, ha formado parte de esta elite.

Es difícil explicar -más aún entender- cómo las fuerzas armadas son vistas a la vez como privilegiados, que se encuentran en la cresta de la pirámide pero también como protectores del pueblo.

Tras la renuncia en febrero del entonces presidente Hosni Mubarak, el poder fue entregado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF en sus siglas en inglés). El régimen tan sólo había cambiado de manos y éstas últimas tomaron unilateralmente las riendas del país para guiarlo en su camino hacia la democracia. El SCAF prometió proteger al pueblo egipcio cuando ayudó a derrocar al dictador y sin embargo, también lo mató después en Tahrir.

Con el paso de los meses, los militares parecían reticentes a entregar el poder -al haber alargado las elecciones unos meses más de lo previsto- lo que provocó una ola de desconfianza en el pueblo que veía amenazada la futura democracia. Cuando el pueblo volvió a Tahrir a reclamar lo que era suyo -el camino inquebrantable hacia una democracia civil-, el SCAF respondió a tiros.

Las fuerzas armadas quieren permanecer lejos de la vigilancia civil, adoptar el papel de “guardianes de la Constitución” que les permitirá supervisar y vetar cualquier ley o política que vaya en contra de sus intereses.

Especialmente delicado es el tema de los presupuestos. El ejército egipcio conserva privilegios económicos que no está dispuesto a poner en manos de un gobierno civil que tal vez no quiera seguir favoreciéndole. Y tienen mucho que perder. Los activos económicos que guardan los militares en su poder van desde compañías industriales y de construcción, hasta complejos en el Mar Rojo y extensiones de terreno. Sus intenciones de permanecer en favorecida posición quedaron bien claras el pasado 1 de noviembre, cuando el gobierno provisional bajo las órdenes del mariscal Tantaui emitió un borrador de Constitución que incluía una cláusula de secretismo respecto al presupuesto militar así como el derecho reservado de recurrir a la Corte Suprema si acaso ese “derecho” se veía violado.

Estos hechos han desgastado la imagen del ejército entre los jóvenes revolucionarios en el camino hacia la transición que lidera. No así, una parte no menos importante del pueblo egipcio todavía confía en las fuerzas armadas y se identifican con ellas.

El ejército está compuesto, a los ojos de los ciudadanos, de gente de la calle, que no cobra mucho. La antipatía que puedan provocar queda a la sombra de un enemigo mayor: la policía, considerada el brazo ejecutor del régimen. La policía enriquecida y mimada de Mubarak llevó a cabo detenciones y torturas durante los últimos 30 años. De hecho, uno de los detonantes de la Primavera Árabe egipcia fue la muerte de Khaled Said, un joven torturado en la plena calle por la policía del régimen de Mubarak.

Ayer, Gamal Abdel Karim, catedrático emérito de la Universidad de El Cairo, comentaba en Radio Nacional de España que es imprescindible restablecer la confianza que los jóvenes han perdido en el ejército para continuar con el proceso democrático. “Los militares tienen que proteger el país del enemigo exterior e interior”, explica. Con enemigo interior se refiere a revueltas que pudieran perjudicar las instituciones del país. El catedrático apunta que el ejército perpetra el antiguo sistema de Mubarak, sin embargo, Karim sostiene que las fuerzas armadas han comenzado el proceso democrático y que él confía mucho en ellas. “La transición es gradual y larga y está en contra de la voluntad de la revolución actual”.

Egipto mañana

Así las cosas, el nivel de democracia que alcance Egipto dependerá de la capacidad de control que tenga sobre sus fuerzas armadas. Y de que complete el cambio en la relación de poder. Para Sahar el-Moughi, periodista del independiente Al Masry Al Youm, Egipto es un sistema patriarcal que no aguantará mucho más. El sistema patriarcal, define, está basado en la idea de controlar al débil, al pobre, al indefenso y en el que se usa la violencia para imponer la opinión propia. “Los sistemas patriarcales en todo el mundo están al borde del colapso”, escribe el-Moughi. “Éste es el principio del fin de estos sistemas, que llevará a la caída de los gobiernos militares del mundo”. Lo más difícil ha sido desafiar el orden establecido y ése es un paso que los egipcios ya han dado.

Más información…

» Sigue las últimas noticias

» Blog de Al Jazeera actualizado en tiempo real (en inglés)

» Galería de fotos de las revueltas

» Mapa interactivo creado por El País: Datos demográficos y perfiles de población

» Línea cronológica del proceso electoral

» La guía del idiota para las elecciones egipcias (en inglés)

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.