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El asedio de Gaza

El asedio de Gaza

En agosto de 2005, bajo las órdenes del gobierno de Ariel Sharon, los colonos judíos que quedaban en Gaza se marchaban del último de los 21 asentamientos construidos en la Franja. Este abandono de las colonias vino acompañado de la falsa intención de “dejar a los Palestinos ser responsables de sí mismos”. Los israelíes, sin embargo, se reservaron el “derecho” a controlar todas las fronteras de Gaza. Desde entonces, Israel controla todo lo cruza la frontera, desde cualquier punto: agua, tierra o aire. Bien sean alimentos, bien medicinas, todo es inspeccionado en los controles israelíes.

La franja de Gaza ha entrado en un declive económico desde la Segunda Intifada en el año 2000 que empezó a agudizarse más rápidamente a partir del bloqueo impuesto por Israel:

1. En primer lugar, la edad media de la franja es de 17,5 años. Con una media de 5 hijos por mujer, la joven población de Gaza seguirá aumentando los próximos años.

2. Según datos de 2007, un 80% de la población en Gaza vive por debajo del umbral de pobreza como Zimbabue o Haití.

3. La cifra de desempleo ha alcanzado el 40% en 2009 en comparación con un 17% en 1999.

4. Con una tasa de crecimiento del 3,29% anual, se estima que en 2028 vivan en la franja más de dos millones y medio de palestinos, casi el doble del tamaño actual. Los escasos 360km2 con que cuenta Gaza, manifiesta las presiones demográficas a las que se enfrenta la franja en un futuro y el consiguiente declive del bienestar económico. Según aumente la población, crecerá la necesidad de incrementar personal de los servicios públicos: sanidad, educación, etc.

5. Lidera el ranking de importaciones de todo el mundo. Más del 90% de los productos consumidos en la franja de Gaza proviene de Israel, lo que favorece a las empresas israelíes y evidencia la frágil capacidad de producción palestina. De este modo, Palestina se arrastra hacia un vicio difícil de corregir: la dependencia total de la ayuda internacional.

Pero Israel no sólo tiene el control de la economía y del desarrollo social, sino también de la seguridad de los palestinos. Desde que Israel se retiró de Gaza, puede hacer incursiones militares cuando “lo estima conveniente”. La acción militar menos mediática pero más conocida fue la operación “Plomo Fundido”, una ofensiva militar desde mar, aire y tierra entre el 27 de diciembre y el 18 de enero en respuesta a unos atentados perpetrados por Hamas contra objetivos civiles israelíes. El objetivo de la operación israelí era destruir la infraestructura de Hamas pero finalmente, la operación fue conocida en el mundo árabe como la Masacre de Gaza.

Alberto Arce fue el único periodista español que permaneció en la Franja pese a las presiones del Gobierno Español de que saliera de Gaza “por lo que podía pasar”. Durante su estancia allí, pudo grabar el documental To shoot an elephant que muestra el significado de la expresión “yo hago lo que me da la gana” –utilización por parte de Israel de bombas de fósforo blanco, prohibidas por la Convención de Ginebra, destrucción del almacén principal de recursos tales como alimentos, medicinas, material médico, etc., disparar sobre personal médico que están recogiendo a muertos y heridos…

Israel, ¿estado judío o democrático?

Desde la Segunda Intifada en el año 2000 una serie de acciones militares –la Guerra del Líbano, la operación “Plomo Fundido”- parecen haber convencido o convencer cada vez más a los palestinos de que la violencia es rentable y que es lo único que Israel entiende –aumenta el apoyo hacia Hamas en repuesta a la iniquidad israelí y a la falta de comida y trabajo. Esto, sumado a la débil economía de los territorios, las divisiones internas en la propia Palestina –existe Al Fatah, un gobierno reconocido internacionalmente que preside Abu Mazen y Hamas, un gobierno no reconocido, a pesar de haber vencido en las urnas en 2006, que preside Ismail Haniya- y la pérdida de esperanza de los palestinos hace imposible, hoy en día, un exitoso proceso de Paz (por mucho que lo intente a Barack Obama). Esta fuerza empleada por Israel es ya la única manera de mantener su política, lo que implica una renuncia al Estado democrático. Israel debe elegir entre un gobierno judío o una democracia y, de momento, lo tiene claro: en este gobierno israelí, por muy abierto que sea con sus ciudadanos judíos –existe una libertad de prensa garantizada; un ejemplo es el diario Haaretz y sus artículos de opinión como Siete idiotas en el gabinete- el respeto por los derechos del otro sigue dependiendo de la religión que este último profese.

 

Gideon Levy, columnista del periódico israelí Haaretz, se plantea si la democracia en Israel es real:

He intentado hablar a mis lectores de los puestos de control, los asesinatos, las mujeres embarazadas que no alcanzan a llegar a tiempo al hospital, los desempleados que no encuentran una fuente de ingresos, las familias desgarradas por el muro de separación, los jóvenes sin futuro y los niños que se despiertan horrorizados casi todas las noches, cuando los soldados golpean a sus puertas o disparan. […] La gran bendición de la ocupación se convirtió en la gran maldición de Israel. Las víctimas directas son los palestinos, pero el ocupante también está pagando un precio enorme por ese comportamiento ilegal, inmoral y brutal. […] Israel, “la única democracia de Oriente Medio”, ya no es una democracia. Ninguna democracia del mundo es una democracia cuando en su patio trasero tiene lugar una agresiva ocupación militar. La democracia no puede ser parcial, no puede estar limitada a una línea demográfica o territorial. O se es una democracia o no se es.

* Fotografía de David Silverman. Soldados israelíes en la frontera con Gaza

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